La superficie oceánica cubre el 80% de nuestro planeta y en toda ella puede encontrase basura marina y, especialmente los plásticos, que suponen una amenaza para la salud de nuestros mares y costas.

Nasa

Los envases de plástico, bolsas, botellas desechables, redes abandonadas, toallitas higiénicas, bastoncillos, preservativos, colillas, encendedores, pajitas o tampones, forman parte habitual del paisaje marino.

Cerca del 80% de esta basura proviene de actividades terrestres y llega al mar, no solo desde el litoral, sino también desde la tierra o los ríos, transportada por el viento o arrastrada por la lluvia, rematando esta destructiva acción humana, las redes de alcantarillado, las plataformas petrolíferas o las actividades pesqueras.

 

El impacto de la basura marina es inestimable pero lo que resulta evidente es que afecta a la vida marina, fundamentalmente por ingestión o  atrapamiento.

Un estómago lleno de plástico impide al animal alimentarse debidamente a la par que los productos químicos causan su envenenamiento.

El problema de la basura marina es mundial ya que las corrientes y los vientos no entienden de fronteras y por ello resulta difícilmente cuantificable, además de que la basura marina se distribuye entre la superficie, la columna de agua y el lecho marino.

La mayoría de los Estados han adoptado leyes para conseguir que todas las aguas marinas alcancen un buen estado medioambiental, pero para resolver el problema es necesario entender que el punto de partida que hay que abordar es la prevención tomando medidas en la tierra antes de que la basura llegue al mar.

 

Pero lo cierto es que la basura lleva años acumulándose en nuestros mares, depositándose algunas en el lecho marino y otras incorporándose a las corrientes oceánicas.

Las autoridades públicas y la presión que los ciudadanos podamos hacer sobre ellas supone la actuación estrella creando marcos legislativos y adoptando medidas para preservar la salud de los mares, pero también son necesarias acciones, individuales o colectivas, que pongan en marcha iniciativas de «pesca de basura» en el mar o de limpieza de playas y costas.

Desde nuestra modesta contribución creamos esta plataforma para sensibilizar y fomentar la participación en iniciativas que protejan nuestros mares de la basura marina.

Posiblemente tengamos menos poder, pero si todos nos concienciamos y ejecutamos pequeñas acciones, por modestas que sean, alcanzaremos nuestro objetivo porque tenemos la fuerza que nos da nuestro número y el deseo de dejar un mundo mejor.

Julio Sánchez

Equipo Jambo