La lucha contra la contaminación en el mar no conoce fronteras ya que la basura viaja impulsada por las corrientes marinas, de modo que estamos concernidos todos por cualquier vertido que se produzca, por lejos que se encuentre de nuestras costas.

Uno de los ejemplos más claros y que, paradójicamente sirvió para perfeccionar modelos que predigan la deriva de las corrientes, sucedió hace ya unos años y se inició un día 10 de enero de 1992 cuando el mercante Ever Laurel que transportaba cientos de contendedores desde Hong Kong hasta Tacoma (USA) se encontró con un temporal en mitad del Pacífico Norte.

Perdió 21 contenedores y uno de ellos desperdigó su carga en el mar consistente en 28.000 juguetes de baño. (patitos, tortugas, castores y ranas).

Esta carga inició su recorrido oceánico que les llevó por un periplo de miles de kilómetros facilitado, además, por su flotabilidad.

Este desgraciado accidente sirvió al oceanógrafo Curtis Ebbesmeyer para experimentar el modelo informático en el que estaba trabajando junto a James Ingraham, sirviendo Deriva de los juguetesde puntos de referencia para confirmar su recorrido y tiempo invertido. (programa OSCURS).

El Giro Subpolar llevó entre el año 1995 y el 2000 a miles de patitos, ranas y demás juguetes de goma a recorrer parte del estrecho de Bering hasta quedar atrapados por el hielo Ártico durante varios años desplazándose con el hielo hacia el Atlántico Norte hasta liberarse y comenzar a llegar a las costas de Maine ( Massachussets).

En el 2001, se constató que algunos de estos juguetes habían recorrido la zona del hundimiento del Titanic y en 2003, una de estas tortugas verdes fue hallada en una playa de las islas Hébridas (Noroeste de Escocia).

Para leer más sobre las corrientes marinas y la basura Ocean Motion

Equipo Jambo